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lunes, 26 de enero de 2015

Días de relax.

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Hoy es uno de esos días a los que llamamos "días de relax", que una vez después del torbellino de estudiar cada día, sin parar, sin darte un respiro, acaba llegando. Se agradece, es más, creo que deseaba con todas mis fuerzas que llegaran los días así. Cuánto echaba de menos estos días, los días en que puedes hacer todo tipo de cosas, entretenerte leyendo un libro, bailar, escuchar música mientras bailas en tu habitación, ordenar todo tipo de papeles que tenías acumulados en la típica silla que tiene de todo menos un lugar para sentarte, el placer de poder ver una pelicula tras otra o de incluso recurrir a chafardear ese tipo de revistas que tanto te gustan, qué bonito es el placer de no hacer nada y a la vez hacerlo todo. 

Vivimos tan ajetreados que cuando llegan los días así, no sabemos por dónde empezar, e incluso acabamos el día un poco cansados de haber hecho tantas cosas que echabamos en falta o que estaban pendientes por hacer pero que no hacíamos porque no teníamos tiempo para ello, es más, creo que seríamos capaces de crear más horas para acabar de hacer tantas cosas que tenemos por delante. Sin embargo, no disponemos de ese poder y nos tenemos que conformar con las 24 horas que tiene el día, que a simple vista parece mucho pero para nuestras vidas es un bien bastante escaso. 

Así que toca DISFRUTAR, disfrutar de los días ajetreados, disfrutar de los días de relax, disfrutar cada día de nuestras vidas porque no se va a volver a repetir.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Domingo.

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Al final te acostumbras a levantarte unos minutos antes que suene el despertador, y te preguntas ¿es domingo o es lunes? Son esos días en los que estás perdida y no sabes en qué día vives. 
De pronto, miras la agenda y te das cuenta que estás en mitad de Noviembre, un mes frío que de repente ha aparecido sin más. Hace nada estaba en Agosto, acabando de disfrutar los últimos días de vacaciones que tenía por delante.

Aquí estamos, casi en Diciembre y sin creérmelo aún. Pasan los días, pasan las horas y te das cuenta que lo que te falta es tiempo. A veces haces demasiadas cosas que ocupan tu tiempo de tal manera que te quedas sin él. Ese bien tan preciado que escasea en nuestras vidas. 
Sin embargo, no te queda otra, que acabar viendo como pasan los días y acostumbrarte a ese agridulce ajetreo de cada día. Hay días que necesitas un respiro, un abrazo, un descanso y un abrazo, o cómo quieras, un abrazo con descanso. Son esos días que necesitas, pero que nunca aparecen o a lo mejor son tan pocos que a penas los notas. 
Te das cuenta que echas de menos los viejos tiempos, aquellos en los que te sobraba el tiempo. Pero te das cuenta, que a medida que avanzan los años, cada vez es menos tiempo el que tienes. 
¿Qué duro parece todo, verdad? Al final, nos acostumbramos a ello, a vivir del ajetreo y a disfrutar los efímeros momentos que tenemos para despejarnos, relajarnos y "vivir", aunque no sé si realmente se podría calificar como vivir, pero sí como "disfrutar el poco tiempo que tenemos para vivir"...